viernes, junio 26, 2009

M. Jackson.

Probablemente, si no me conociera, incluso yo creería que éste post (como cientos de miles de posts flotando en la internet) es netamente oportunista. Pero no es del todo cierto. Los que me conocen saben que amo la música. No pasa un día sin que sienta le necesidad de escuchar una canción que me guste.

Desde niño la gente mayor cercana a mí, se encargó de inculcarme el gusto por la música, quien tuvo mayor responsabilidad en éste aspecto fue mi papá. Obviamente, conforme vas creciendo descubres que pocas cosas hay en la vida que puedan superar la sensación de compartir el mismo recinto que un cantante o banda de tu predilección y corear las canciones que te gustan junto a otros cientos, o miles de fanáticos.

Recuerdo que hace 18 años, los conciertos de artistas internacionales no eran cosa de cada fin de semana, como sucede hoy. Y cuando llegaba a venir alguien, el recital se convertía en EL evento del año. Recuerdo también que a mi me frustraba sobremanera no poder ir a dichos conciertos, principalmente porque mi mamá de alguna manera convencía a mi papá de que yo aun estába muy chico para ir a esas cosas. Así me perdí el primer concierto de U2 (cuando aun eran una banda de rock), el de Sting, varios de Caifanes, uno de Jethro Tull, dos de los Rolling Stones etc.

Sin embargo, probablemente los planetas se alinearon o algo así, pero el 29 de Octubre de 1993, sucedió algo que cambió mi vida. Su servidor, con apenas 7 años se enfrentó con la majestuosidad del Estadio Azteca, los miles de espectadores, las cientos de toneladas en equipo audiovisual, y el único ser humano que podrá ser llamado EL REY DEL POP.

Grité, me emocioné, compré una de esas tiras de cyalum que se ven increibles cuando se apagan las luces y maravillado contemple a un Showman que podía volar, caminar al revés, bailar con zombies y conquistar al público mexicano interpretando esos himnos pop que seguramente seguirán sonando por varias decadas más.

Mi ruta musical se desvió un poco del sendero que seguía Michael Jackson, me incliné por las guitarras, las baterias ... el rock, basicamente. Terrenos donde no era bien visto ser fan de personajes como el. Sería tonto decir que soy fan, a lo me gustaran una decena de sus canciones (eso si, bailaba pocamadre). Lo que hizo o no hizo con su vida me vale madres.

El día de ayer falleció y se siente extraño, es de esas figuras que ha estado "ahi" desde siempre, realmente no estaba tan viejo, por eso nos tomó de sorpresa. Así que lo único que se me ocurrió fue hace este post a manera de ¿homenaje? para aquel que me hizo adicto a los conciertos.

Bajo estos renglones, mi boleto del concierto.

Thanx Michael, I hope you are moonwalking wherever you are.

2 opinan que...:

Mungui dijo...

La muerte de los famosos es un fenomeno mediatico interesante... no es por tacharte de oporunista ni mucho menos, pero me pregunto... si no hubiera muerto, cuanto hubieras tardado en postear algo sobre Michael Jackson en este blog? (si me peine TOOODOOO tu blog para asegurarme en no cagarla en este punto)

saludos mi buen mike

mike dijo...

Pues...tenía pensado mencionar este hecho en algún post futuro. Pero no, no había contemplado dedicarle una nota completa a Jacko. Por eso empecé éste así jajajaja previendo a party poopers como tu.